Desde que descubrí que me gusta viajar, suelo tomar fotografías de “puertas”. Sobre todo aquellas con un toque de historia, aquellas que son un poco ásperas. Admiro la autenticidad, las cosas que han pasado a través de los siglos y que si pudieran hablar… o mejor que no 🙂
De todas maneras volviendo al “tema de la puerta”, simbólicamente se relacionan con el huir, puesto que una “puerta” es una entrada y a la vez una salida… el símbolo de un nuevo comienzo.
Una puerta abierta ha sido siempre un símbolo de un nuevo empezar, una salida que a su vez proporciona una visión del futuro.
Sinceramente y desde este punto de vista, me encanta viajar a pesar de mi miedo de volar, no puedo vivir sin viajar, es la manera de llenarme de buenas vibraciones, de inspirarme y llenarme de positivismo, de descubrir nuevas aventuras…
Viajando nunca se sabe que habrá a la vuelta de la esquina ¡pura magia!



